Inglaterra 1985-1987
la experiencia del red wedge
Después de la tempestad viene la calma. Sin querer generalizar, después de la tempestad incendiaria del punk en 1976, en la Inglaterra de los años 80 la rabia se enfriaba en la temática más intimista de la new wave. No faltaban grupos de gran nivel (Killing Joke, Wire, Bauhaus, Cure, Joy Division, Smiths...), pero se echaba de menos un vínculo entre la música y la problemática social. Fue simbólicamente el Live Aid, organizado por el ex punk Bob Geldof en 1984, el que llevó el pop y el rock al compromiso civil y político. Luego vendrían conciertos para Amnesty International y el Mandela Day.
En Inglaterra entre tanto se hacía más duro el enfrentamiento entre el gobierno y las clases populares, con una aversión creciente del mundo del rock hacia la señora Thatcher.
Tras
las privatizaciones, las protestas antinucleares, los graves desórdenes
y motines entre obreros y policías (particularmente graves en Gales y
Escocia) y la guerra de las Malvinas (con 250 muertos ingleses) que habían
caracterizado los primeros años del gobierno conservador, se llegó
en 1984 al encuentro frontal y durísimo entre 200.000 mineros (también
portuarios y ferroviarios) y las fuerzas del orden.
La huelga contra los despidos y las privatizaciones fue declarada ilegal y luego agredida de modo particularmente brutal con cargas a caballo e infiltración de tiras en los sindicatos.
Muchos artistas ya habían tomado posición individualmente contra los conservadores y la llamada "dama de hierro": el internacionalista Paul Weller, el poeta obrero Billy Bragg, los rabiosos Redskins (próximos al Socialist Workers Party), Elvis Costello y su "Shipbuilding" contra la guerra en las Malvinas, los Smiths con los textos de Morrisey en "The Queen is Dead", los genuinos e irónicos Housemartins.
La exigencia de poner un freno a la durísima política de los conservadores, conduce luego a la creación de un verdadero movimiento organizado de los músicos de izquierda que tenía como objetivo el apoyo electoral al Partido Laborista en vista a las elecciones de 1987.
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| ¡Con una cuña roja, mata a los blancos!, composición de El Lissitski (1920) |
El colectivo fue llamado "Red Wedge", la cuña roja, como el nombre de un bello cuadro de El Lissitski. Fue un amplio fenómeno cultural y musical, que por un par de años funcionó como un verdadero organismo de educación y de coordinación de los jóvenes a nivel local y como comité de sensibilización frente al Partido Laborista de Bill Kinnock.
Muchos fueron los espectáculos y los conciertos promovidos para recoger los fondos necesarios para proseguir la lucha de los mineros ingleses. Entre los artistas más comprometidos en el colectivo "Red Wedge" encontramos a: Billy Bragg, Madness, Paul Weller, The Communards, Housemartins, Elvis Costello, Working Week, Jerry Dammers (ex Specials), The Smiths, Tom Robinson.
La operación "Cuña Roja" empezó oficialmente en septiembre de 1985, con la bendición, probablemente al inicio también financiera, del Labour Party.
En noviembre en la "House of Commons", un Kinnock visiblemente satisfecho, anunció que el "Red Wedge Tour" difundiría su mensaje en toda Inglaterra a partir de 1986.
Y
en efecto la gira parte del Teatro Apollo de Manchester, el 26 de enero de 1986.
Fue un gran éxito del público, con los artistas del Red Wedge
que al final de cada concierto cantaban juntos algún clásico como
"Move On Up" de Curtis Mayfield y "Many Rivers To Cross"
de Jimmy Cliff.
No faltaron las críticas, los comentarios irónicos sobre el movimiento, los intentos de mezclar las cartas.
Pero el Colectivo siguió su camino, uniéndose a otras iniciativas políticas y sociales como "Artists Against Apartheid Meeting" de junio de 1986 y la campaña antiapartheid "Free Nelson Mandela" coordinada por Jerry Dammers.
Con el lema "Move On Up! Go For Labour", retoman a comienzos de 1987 una serie de conciertos del Red Wedge en gira por Inglaterra, en los cuales algunos ex integrantes del grupo The Beat acompañaban a Bragg en la canción "Stand Down Margaret".
Los esfuerzos siguieron tratando de hacer entrar los temas de la izquierda en el corazón de la mayoría de jóvenes ingleses, a través del teatro (el colectivo no era sólo rock) y campañas de afiches de sensibilización.
Llegó junio de 1987 y todos sabemos cómo terminó: por tercera vez consecutiva la Thatcher gana las elecciones. A pesar de la obra de obstrucción de los artistas de izquierda, los conservadores lograron completar su "labor" de desmantelamiento de buena parte del welfare británico, venciendo tambiñen la batalla contra los sindicatos de los mineros.
La campaña del Labour Party y, en consecuencia, del Red Wedge, dejó en todo caso algunas señales positivas. El Partido Laborista tuvo de hecho el mayor incremento de votos entre los jóvenes de 18 a 24 años, y es fácil presumir que el colectivo ejerció sobre ellos alguna influencia.
La experiencia del Red Wedge además representó un testimonio político y civil original y propositivo del mundo del rock inglés más conciente y comprometido. Un mundo que no se quiso reducir al eslogan, tremendamente eficaz del "Sex and Drugs and Rock'n'Roll" del gran Ian Dury.
¿Y la Thatcher? La gran ola de protestas incluso violentas contra el Poll Tax (impuesto que afectaba a los sectores más pobres) y el aislamiento inglés en la construcción de una Europa común sacaron a la señora del gobierno en 1990.