| Ray
(2004): La vida de un hombre que empezó una revolución
"Ray" es la biografía, nunca contada antes, de esa leyenda de la música americana que es Ray Charles. Viene a la pantalla de la mano del premiado cineasta Taylor Hackford y cuenta con un notable trabajo en el papel protagonista del multifacético Jamie Foxx. Hackford lleva 15 años preparando con el productor Stuart Benjamin este retrato de un artista que transformó su lucha personal con la oscuridad en una luz cegadora. La historia de "Ray" --ese niño ciego y pobre criado en la segregación del Sur que fue capaz de romper barreras sociales y artísticas y cambiar el curso de la música americana-- es la historia arquetípicamente americana del empeño de un hombre por controlar su destino. Apoyándose en el intenso y sincero trabajo interpretativo de Foxx, "Ray" se centra en el período más explosivo de la carrera de Charles, que comienza cuando este joven negro ciego se sube solo a un autobús en Florida y cruza el país para refinar su arte en la floreciente escena jazzística de Seattle. Ray lucha por ser tratado de forma justa, es descubierto por Atlantic Records y comienza su imparable ascenso hacia la fama global, enredado en su problema de adicción a la droga y en sus tórridos líos amorosos. Pero el trayecto de Ray no avanza sólo hacia el futuro sino que retorna también a su infancia: mientras se convierte en el gran héroe musical de su generación, Ray debe asimilar ese conflictivo momento de su vida cuando su hermano George muere y él empieza a perder la vista a los 5 años de edad; un momento que ejerce una influencia indeleble en sus emociones, su motivación y su música inmortal. La vida de Ray
Para mucha gente el nacimiento del soul americano se remonta al año 1954 y al incendiario single de la Atlantic "I've Got a Woman", interpretado por una joven promesa que se llamaba Ray Charles. El tema mezclaba el blues y el gospel de una forma hasta entonces considerada tabú, fusionando lo sexual y lo espiritual, la ternura y la crudeza, la ligereza y la melancolía, en un sonido inolvidable que hizo que el mundo entero se sintiera sacudido por la canción. Sirvió de catalizador para incontables músicos que nunca habían oído nada semejante y la chispa que prendió sirvió para abrir un período de explosión creativa en la cultura americana que llevó a la revolución del rock'n'roll y más allá... además de poner en marcha, por supuesto, la carrera de Ray Charles que se iba a prolongar durante medio siglo. Ese sonido era tan asombroso como el hombre que lo había creado. Esa leyenda musical que fue el recientemente desaparecido Ray Charles recibió el apodo de Genio del Soul, pero... ¿cómo era el alma (soul) del genio? Todo el mundo conoce y ama la música de Ray Charles pero pocos conocen la historia que se esconde tras su azaroso viaje a la fama. Charles no fue sólo un brillante artista sentado ante su eterno piano, o un agudo negociante que consiguió un control sin precedentes sobre su carrera, o un pionero musical que abrió caminos por los que muchos le siguieron... fue también un hombre en busca de la redención. Dice Taylor Hackford: "La vida de Charles describe un arco absolutamente maravilloso. En esta película he querido presentar toda la complejidad de este genio americano, sin eludir nada. Ray fue un hombre valeroso y brillante, pero su vida estuvo marcada también por la tragedia y por sus demonios personales. 'Ray' pretende mostrar la evolución de un artista a lo largo de un increíble período de cambio cultural. Espero que el público entienda al ver la película que Ray Charles es mucho más que un músico del pasado: es un hombre que influyó en una vibrante revolución cultural cuyo efecto todavía se hace sentir en la actualidad". En una entrevista concedida pocos meses antes de su muerte, Ray Charles habló de esta película: "Creo que Taylor ha hecho un buen trabajo. Ha captado bastante bien mi vida. Me gustaría que la gente entendiera las tribulaciones que sufrí desde que sólo era un niño hasta que empecé a centrarme en mi carrera, y todas las cosas que me fueron pasando a lo largo de los años. Me han ocurrido cosas maravillosas y también cosas bastante dramáticas. Quiero que la gente vea que uno puede superar la adversidad si se empeña en ello, si sigue teniendo claro adónde quiere llegar. Dicho de otra forma, uno no debe rendirse aunque le derriben unas cuantas veces". Nacido en la pobreza de la Depresión el 23 de septiembre de 1930 en Albany, Georgia, Ray Charles Robinson se enamoró de la música a muy temprana edad. Absorbió los himnos de su iglesia baptista pero también el recio blues de los músicos locales. A los 5 años ya estaba aprendiendo piano. Pero una serie de trágicos sucesos alteraron el curso de su vida. Le tocó presenciar la muerte de su hermano George que se ahogó en un accidente por el que Ray se culpó a sí mismo. Luego el glaucoma y el trauma de la muerte de George le causaron la pérdida progresiva de la visión. A los 7 años ya estaba completamente ciego pero, gracias a la insistencia de su dura pero amante madre, aprendió a valerse por sí mismo en el mundo a partir de su agudo sentido del oído y su fascinación por los sonidos. Nunca utilizó un bastón, un perro o ningún otro instrumento: no quería depender de nada. Con la sola ayuda de sus oidos Ray halló la forma de vivir la vida desde la ceguera. Y mientras tanto la música le ayudó a seguir adelante. Luego Charles escribiría en su libro "Brother Ray": "Nací con la música dentro de mí, es la única explicación que se me ocurre". Su madre le envío a un colegio estatal para ciegos en Saint Augustine. Allí aprendió a leer música según el sistema braille, estudió diversos instrumentos y absorbió la música local: jazz, swing, gospel, blues y country. Su madre muere y queda solo en el mundo. Motivado por el deseo que tantas veces le repitió su madre de que se valiera por sí mismo, el joven Ray se pone en marcha. Empieza a actuar en pequeños clubs, bares y salas de baile del norte de Florida. Incluso toca con un grupo de country, The Florida Playboys. La vida no es fácil para un chico ciego en este duro mundo pero Ray madura muy deprisa. En marzo de 1948, a los 17 años, Ray cruza solo el país en un autobús Greyhound con dirección a Seattle. Allí se abre camino como pianista y crooner (cantante de baladas) al estilo de Nat King Cole y Charles Brown. Tiene bastante éxito como para conseguir un contrato con Jack Lauderdale y su sello Swingtime Records, para el que graba su primer single en 1949. Lauderdale le hace salir de gira con el guitarrista de rhythm & blues Lowell Fulson; pero Ray sigue siendo un músico anónimo en busca de un sonido propio. Lleva una vida solitaria. La banda de Fulson reconoce su talento pero pasa gran parte del tiempo que duran las giras a solas en su cuarto de hotel. Durante este periodo de experimentación Ray descubre otra cosa: la heroína. A principios de los años 50 viene su gran oportunidad: Ahmet Ertegun y Jerry Wexler le contratan para Atlantic Records. Pronto le hacen salir de gira acompañando a la legendaria "Miss Rhythm", Ruth Brown. Ray comienza a hacer algo que se considera muy polémico: mezclar la pasión religiosa del gospel con los impulsos más terrenos de "la música del diablo", el blues. El resultado es electrizante... y tan controvertido que sus primeros éxitos son vetados por muchas emisoras de radio. Pero el poderío de su arte era innegable. Era una época en la que se empleaba la expresión "música racial" para describir la música negra pero las canciones de Ray desbordaban las fronteras genéricas y atraían a una audiencia "crossover", o general, de oyentes blancos y negros. En su autobiografía Jerry Wexler comenta: "Ray superaba todas las categorías y tocaba la música como la sentía". Ray Charles elimina su apellido Robinson para evitar ser confundido con el popular boxeador Sugar Ray Robinson y lanza en 1956 el mítico tema "I've Got a Woman", en donde fusiona una letra de blues sobre el deseo con un ritmo de espiritual. Y viene luego una serie de temas inolvidables como "What'd I Say", "Drown in My Own Tears", "Unchain My Heart" y "Hit the Road Jack". Con veintipocos años, a Ray Charles ya le llaman "el genio", una palabra que entonces se usaba poco en el oficio. En 1959 Ray cambia de sello discográfico, atraído por la irresistible oferta que le hace ABC-Paramount de convertirse en dueño de los masters de sus canciones: este contrato le otorga un control financiero inédito para un artista musical en esa época. Para sorpresa de su nuevo sello, Ray da un giro radical a su estilo y se embarca en una exploración de la música country. Pero en vez de perder a su público gana nuevos fans con temas clásicos como "Georgia on My Mind", "I Can't Stop Loving You", "Born to Lose" y "Busted". Cuando parece que había llegado a la cúspide, Ray se eleva más todavía. En 1966 Thomas Thompson escribe sobre él en la revista "Life": "¿El mejor de los cantantes de blues? Por supuesto, pero no queda ahí la cosa. Es también un inigualable cantante de jazz, gospel y country. Ha bebido de todas esas fuentes musicales y construido un río que sólo él puede navegar". En los años 60 Ray se convirtió también en un activista en pro de los derechos civiles, tras haber aprendido en la década anterior a vivir bajo la constante presencia de la segregación y el tratamiento injusto de los artistas negros y del público de su raza. Fue el primer artista en negarse a actuar en clubs segregados, lo que le hizo perder mucho dinero e hizo que el estado de Georgia le vetara "de por vida". (En el año 1977 el estado de Georgia le pidió perdón públicamente e incluso declaró su canción "Georgia on My Mind" himno oficial del estado.) La caótica vida de Ray, siempre de gira, acabó pasando factura. Sus continuas infidelidades pusieron en peligro su matrimonio. Y en 1965 fue arrestado por posesión de heroína en el aeropuerto de Boston, procedente de Montreal. Consciente de que su hábito era una seria amenaza para su música, Ray decidió romper una adicción que se prolongaba ya durante dos décadas y se sometió a una cura de rehabilitación. Su pasión por la música era mucho más fuerte y no volvió a tocar la heroína. Con renovado impulso volvió a tomar las riendas de su carrera, realizando una media de 200 conciertos anuales hasta que una enfermedad del hígado hizo que bajara su ritmo. En los años 70 lanzó uno de sus temas más imperecederos, una emocionante versión del himno "America the Beautiful". A lo largo de su carrera Ray Charles ganó un total de 12 premios Grammy; y en 1987 recibió el Lifetime Achievement Award (premio a los logros de toda una vida). Grabó unos 75 álbumes y colocó 76 singles en las listas de los más vendidos. Entre otros premios y galardones recibió el del Kennedy Center y la Medalla Nacional de las Artes, y entró a formar parte de diversas galerías de la fama: Rock and Roll Hall of Fame, Blues Hall of Fame y Naacp Image Awards Hall of Fame. Nunca olvidó sus raíces ni los obstáculos que conoció en su carrera y dedicó más de 20 millones de dólares a obras de caridad, educativas y artísticas para la comunidad negra. Su influencia puede escucharse cada vez que se enciende la radio, pues de su inventiva musical han bebido generaciones enteras de artistas de rock, soul, jazz, gospel y country. Ray Charles falleció el 10 de junio de 2004 a los 73 años de edad. Simplemente música
Taylor Hackford decidió evocar las emociones y los acontecimientos de la vida de Ray Charles a través de su música. Desde un principio hizo una lista de las canciones que quería que aparecieran en la película: -"I Got A Woman". La canción que propulsó a Ray Charles hacia la fama, alterando el curso de la música al fundir el sagrado gospel con el secular rhythtm & blues para crear un nuevo estilo llamado soul. La canción llamó la atención de Elvis Presley cuando triunfó en 1955 y provocó una polémica por la blasfemia de utilizar el estilo extático del gospel para hablar del deseo. -"Drown in My Own Tears". Un enorme éxito en 1956 para Ray Charles, escrito originalmente por Henry Glover para la cantante Lula Reed. Su estilo gospel la convirtió en una balada clásica. -"What'd I Say". Para muchos este éxito de 1959 expresa el estilo definitivo de Ray Charles, con su piano eléctrico y un esquema vocal de llamada y respuesta rebosante de sensualidad primaria. En su momento, la canción fue vetada por varias emisoras de radio pero en 2003 la Librería del Congreso decidió preservarla como una de las grabaciones más significativas de la historia de la música americana. -"Georgia on My Mind". Este tema standard de Hoagy Carmichael se convirtió en el primer número uno de Charles en la listas pop y luego en el himno oficial del estado de Georgia. Supuso un nuevo impulso en la música de Charles, que acompañó su dulce canto con un sentido coro y una orquesta de cuerda en vez de con las habituales Raelettes. -"Hit the Road Jack". Un número uno en todas las listas en 1961, coronado por la desgarradora voz de Margie Hendricks que le ruega a Ray que deje la ciudad. -"Unchain My Heart". Un tema soul y funky en el que un hombre ruega que le liberen de una relación amorosa no correspondida; tiene un ritmo latino y las famosas armonías tripartitas de las Raelettes que acompañan a los emocionales efectos vocales de Ray Charles. -"I Can't Stop Loving You". Charles le dio su toque soul a este tema country, primer single extraído del álbum "Modern Sounds in Country & Western". Esta arrolladora balada se mantuvo en las listas de rhythm & blues de Billboard durante 10 semanas seguidas, vendiendo más de un millón de copias. Dice Taylor Hackford: "Esta es una película complicada desde el punto de vista musical. Hemos utilizado unas 40 canciones y las hemos utilizado para contar la historia, de forma que cuando cesa la música se mantiene la atmósfera creada por ella, y viceversa. Cuando se oye una canción se ve que la música procede de una emoción o de un drama de su vida y de que ambas cosas, música y vida, están necesariamente entrelazadas". Para recrear la vibrante vitalidad de la música de Ray Charles, Hackford contrató al supervisor musical Curt Sobel, que dice: "Creo que Charles ocupa un lugar crucial en la historia de la cultura del siglo XX. Fue el primero que fundió el sentimiento del gospel, la alegría del boogie woogie, y la profundidad del blues, y lo convirtió en un estilo único". Sobel tuvo acceso a los archivos de grabaciones de Charles pero también tuvo la fortuna de trabajar en una réplica de sus primeros discos con el propio Charles y con un grupo de músicos de Nueva Orleans, que acogieron con entusiasmo la oportunidad de recuperar el sonido de los primeros grupos que acompañaron al artista. Terminadas las grabaciones, Jamie Foxx les añadió la parte vocal para evocar el estilo del joven Charles. Aunque Foxx se reveló capaz de imitar de forma asombrosa la voz de Charles, Sobel dice que "Ray era demasiado genial como para no utilizar su auténtica voz en todas las ocasiones que pudimos hacerlo". Para Sobel trabajar con Charles fue como ver un sueño hecho realidad: "Ray es todo un caballero en el estudio y me pareció fascinante ver el perfeccionismo que guiaba su trabajo con los músicos. Le dijimos que queríamos que grabara unas cuantas canciones y se las pusimos en un CD. Escuchaba un minuto o así de cada tema y luego se metía en el estudio y empezaba a tocarlo al piano. Es un músico fenomenal y hemos tenido suerte de poder contar con su participación". Sobel grabó un video de Charles al piano para que Foxx pudiera imitar el movimiento de sus manos: "A veces mirabas a Jamie y te parecía ver al propio Ray Charles. Jamie es un gran pianista y fue capaz de aprenderse temas muy difíciles. No creo que nadie hubiera podido hacer este papel mejor que él". Para componer la banda sonora de la película Hackford escogió al músico escocés Craig Armstrong, que ha trabajado en "Moulin Rouge" pero también con artistas pop como Madonna, U2 y Massive Attack, además de ser un aplaudido compositor clásico. Dice Hackford: "La película la conduce la música de Ray pero con la banda sonora lo que queríamos era resaltar su mundo interior, todo el sufrimiento emocional que logró superar. La partitura de Craig se inspira en Ray Charles pero sirve de contraste a su imperecedera música. Lo que más me gusta de esta película es que cada elemento --la música, los decorados, el trabajo de los actores-- funciona de un modo muy directo y excitante. Los equipo técnico y artístico han conseguido un resultado que no tiene nada de retrospectivo; han recreado la vida de un hombre que empezó una revolución que sigue inspirando a los artistas que harán las revoluciones del mañana". |