Rote Armee Fraktion / Fracción del Ejército Rojo
La vanguardia fresa
del proletariado

Por Pakito Arriaran

La izquierda radical renace en la cultura pop alemana. Es el llamado fenómeno “Prada-Meinhof”. En los últimos dos años, el simbolismo y estilo de la RAF (Rote Armee Fraktion, Fracción del Ejército Rojo), llamada “banda Baader-Meinhof” por la prensa oficial, aparece casi en cada esquina de la cultura popular en Alemania. Hay obras de teatro, documentales y películas que le dan a los guerrilleros un rostro más humano, y una serie de irreverentes objetos de moda al respecto, que sugieren que una nueva y más amplia lectura de la historia está en camino.

Una revista llamada Tusse Deluxe hizo una sesión de fotos de moda reconstruyendo el secuestro de Hans-Martin Schleyer. Los modelos lucían ropa de Diesel y otras marcas que actualizan el elegante estilo radical. Armados, posaban frente a un Mercedes con el baúl abierto, una referencia clara al descubrimiento del cuerpo de Schleyer. En Mitte, se pueden comprar fundas de almohadas con un estampado del arma que Andreas Baader usó –según la versión oficial- para suicidarse en Stammhein.

En las pasarelas se luce la elegante ropa y los lentes de Baader y Meinhof, la estrella roja de la RAF adorna camisetas e incluso un diseñador adoptó el provocativo eslogan “Prada-Meinhof”. Los coleccionistas pagan gruesas sumas de dinero por los afiches originales que ofrecían recompensa por los líderes de la RAF. Las ventas de Moby Dick, un libro importante para los internos de Stammhein, son inusualmente altas, igual que las de una novela sobre el romance Baader-Ensslin.

Las reacciones en Alemania han sido diversas. Los conservadores están irritados por el ensalzamiento de la política radical y de su violencia, especialmente a la luz de los hechos del 11 de septiembre de 2001. Al mismo tiempo, algunos izquierdistas se quejan de que el fenómeno Prada-Meinhof despoja al movimiento de su contenido, reduciéndolo a moda y estilo. No necesariamente simpatizan con la violencia del movimiento, pero tampoco quieren que su legado sea la funda de una almohada o una camiseta con el rostro en blanco y negro de Ulrike Meinhof con sus famosos lentes.

La RAF emergió en Alemania occidental a finales de los años 60 como ala militante del movimiento estudiantil de protesta, orientado, sobre todo, contra la generación anterior, que había participado en la Segunda Guerra Mundial. Los estudiantes radicales acusaban a sus viejos de no haber aprendido las lecciones del pasado, y al Estado alemán occidental de preservar muchas estructuras de la Alemania nazi.

Los militantes de la Fracción del Ejército Rojo fueron un paso más allá, al igual que otros grupos en la Italia y el Japón de la posguerra, al etiquetar al Estado como la reencarnación de su predecesor fascista. La única manera de cambiarlo, alegaban, era derrocándolo mediante la lucha armada.

La RAF fue siempre un punto de referencia atractivo y sofisticado: Meinhof con sus lentes Ray Ban Wayfarers o los pantalones de terciopelo arrugado que usaba Baader, por ejemplo. Pero el grupo, que usaba en sus acciones lujosos autos Alfa-Romeo, Mercedes o BMW 2002, que llegó a ser conocido como Baader-Meinhof Wagen, y que también hacen parte de su atractivo estilo, mató a no menos de 25 personas: ex oficiales nazis y representantes políticos y militares del imperialismo.

La violencia cesó hace un cuarto de siglo, cuando los líderes del movimiento fueron hallados muertos en sus celdas. La causa de su muerte –suicidio o asesinato- ha sido motivo de controversia durante años. Mientras la RAF se disolvió en 1998, varios de sus activistas siguen cumpliendo rigurosas condenas de cárcel por las bombas y asesinatos.

Incluso, algunos casos siguen sin resolver y los sospechosos de siempre siguen en la clandestinidad. Sin embargo, cineastas y escritores, muchos de ellos de la misma generación, han empezado a reexaminar el periodo, enfocándose en los combatientes, lo cual irrita al Establecimiento del llamado cuarto Reich.

El cineasta Volker Schloendorff, ganador de un Oscar, abrió el camino en 1999 con “La leyenda de Rita”, acerca de una joven que ingresa al movimiento guerrillero por idealismo y amor. Al menos una docena de nuevas películas sobre el tema han aparecido en cine y televisión en el último año.

“Black Box Germany” exhibió una emocionante entrevista con la viuda de Alfred Herrhausen, el presidente del Deutsche Bank muerto por una bomba en 1989, balanceada con un perfil de Wolfgang Grams, presunto terrorista de la RAF, quien –según la versión oficial- se suicidó en 1993 al verse rodeado por la policía.

Otros incluyen “El estado en el que estoy”, descrita por la revista Der Spiegel como una “película de carretera de la RAF”, y “Qué hacer en caso de fuego”, un intento de convertir la fabricación casera de bombas en una comedia romántica. Otra película, “La seguridad interior” de Christian Petzold, retrata a una pareja de guerrilleros que huye con su hija de 14 años. La RAF nunca es mencionada por su nombre.

El fenómeno ha cruzado fronteras. El polémico director canadiense de películas con fuerte contenido político y sexual Bruce LaBruce viajó a Berlín para filmar una nueva cinta llamada “The Raspberry Reich”. El imperio frambuesa, también conocido como “Schili”, una mezcla entre “elegante” (schick) e “izquierda” (linke), eran los izquierdistas alemanes ricos que apoyaban a la RAF durante su época de clandestinidad, dándoles alojamiento y dinero.

La más discutida es la película “Baader”, sobre el fundador de la RAF. Recibió punzantes críticas en el festival de cine de Berlín, por ofrecer una visión encantadora de la época, pero aún así se llevó un premio.

La película, del poco conocido director alemán Christopher Roth, comienza con una machacante banda sonora de punk-rock y gasta dos horas retratando a Andreas Baader como un elegante y caprichoso joven descarriado con tremendo gusto por la ropa fina, las chicas sexys y los autos veloces.

Esta película es emblemática de la discusión, porque es de puro entretenimiento apolítico, mal concebida y peor ejecutada, y un intento claro de usufructar la política de los años 70 para propósitos puramente estilísticos. Incluso convierte en ficción la muerte de Baader, inventando un tiroteo como el de Bonnie & Clyde. Baader realmente fue capturado y preso en 1972, cinco años antes de su muerte.

No todas las alusiones son de la misma especie. La escena o el underground en Alemania siempre ha sido muy político. De ahí viene la gente de la izquierda radical. Hay que ver los recientes disturbios callejeros en Hamburgo.

Jan Delay, el primer artista verdadero de reggae en Alemania, quien trabaja con Bucback, tradicional sello de izquierda de Hamburgo, hizo una canción llamada “Söhnne Stammheims”. Stammheim es el nombre de la cárcel que construyeron para la RAF y el título también se burla de una banda de R&B barato de Alemania.

Fue antes del 11 de septiembre y la letra es más o menos así: “Finalmente es seguro manejar tu Mercedes de nuevo sin miedo de que pueda explotar. Ley, orden y paz. Y nadie se preocupa ya por esos hijos de puta en la cárcel…”

Es verdad, ya pocos se preocupan. Pero algunos lo han hecho durante años. Se han preocupado y han ido las manifestaciones a favor de esos prisioneros y los policías los han reprimido con salvajismo.

Astrid Proll, antigua colaboradora de la RAF y autora de un libro de fotografías al respecto, descalifica el fenómeno Prada-Meinhoff: “Son idiotas, sólo piensan en el mercadeo y en hacer plata”. Pero luego muestra su satisfacción porque la gente joven trate de entender la época: “Esta es su puerta de entrada, ojalá no se queden únicamente en la moda”.

Enlaces:

Expediente histórico sobre la RAF

Solidaridad con los presos políticos de la RAF