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Entrevista a Andrés
Ospina
--Oiga, ¿cómo es lo de los discos que ofreces en la página? --Los regalo. --¿Y esa era otra banda que tenías antes? Me interesa... --Te puedo dar uno cuando quieras. --OK... Cuéntame de esa banda... ¿Qué tocaban? ¿Era similar a Los Pussylánimes? --No. No era nada
similar a Los Pussylánimes. Puedo enviarte una canción en
mp3, pero supongo se demoraría mucho en llegar. --No, fresco, sólo cuéntame la parte anecdótica y luego lo escucho en el CD... --Hágamos una entrevista virtual para que sea un tanto más divertido y menos protocolario. Tú me preguntas algo y yo te lo contesto. --OK... ¿Cómo se llamaba el proyecto y en que época existió? --Contrabanda. Existió entre 1996 y 1997 --Integrantes... --Juan Manuel Acosta,
Luis Fernando Charry, José Pablo Serrano, Jorge Iván Vega,
Javier Merchán, Jorge Iván Liceros, Andrés Ospina.
Entre otros. Nunca tuvo una formación clara. Eran músicos
de sesión a los que yo llamaba. --Qué interesante... un proyecto más personal podríamos decir... --Un proyecto ególatra y unipersonal, para ser honesto. --¿Como los de César López? ¿Alguna vez pensaste en tocar después de cada acto terrorista para embolsillarte $6 millones a costa de la Alcaldía? --Nunca se me ocurrió
semejante idea por dos razones fundamentales: --Pero el nombre me parece familiar... ¿Llegaron a presentarse en público alguna vez? --Jamás. --¿Qué te inspiró a organizar tan singular experiencia musical? --Me inspiró el hecho de haber sido marginado de la Universidad por causa de mi deficiente desempeño académico. Me inspiró el hecho de sentir que estaba haciéndome viejo y aún no era famoso ni había dejado ninguna obra a la humanidad. Como verás, estaba muy inspirado. --¿En esa época dónde transcurría tu trasegar estudiantil? --En la Universidad de los Andes... --¿Y qué
edad tenías en ese entonces? --19 años. --Bueno, a los 19 años poca gente ha dejado un legado significativo, a excepción de genios como Amadeus Mozart o Michael Jackson... Y la fama se adquiere en algunos casos a edades tardías, pienso por ejemplo en Luis Chiappe... --Es cierto. De hecho
Luis Chiappe se hizo famoso haciendo las veces de anciano agonizante en
diversas producciones a partir de los 60. El caso es que yo tenía
aires megalómanos y gigantistas en ese entonces. --Pero me parece
una cosa excelente ese aire megalómano/melómano... caso
similar al de mi admirado Paul Weller de The Jam. --Claro que había
diferencias radicales de talento entre Weller y yo. --¿Y que
te atraía en aquel momento? ¿Una banda tipo adolescente?
¿Neopunk? ¿El choco-alternativo quizás? --Estaba bastante
interesado en Elvis Costello. Creo que era lo que más oía
por entonces. --¿Y cómo
te fue en el intento? ¿Lograste acercarte a tu meta personal? --No lo logré,
como bien podrás comprobarlo por mi condición de anónimo
sin reconocimiento alguno en la comunidad musical. Además al oír
el disco encontrarás muy malas canciones. Algunas aceptables. No
maravillosas, pero sí aceptables. --¿Resultaste
incomprendido? En esa época la gente prefería a Elvis Crespo,
¿no? --Sí. También
preferían a Ekhimosis cantando: Ama la tierra en que nachishte. --Claro, el comienzo
de la metamorfosis de un rockero en el adalid de la nueva trova antioqueña... --Así fue,
así fue. Yo creía que podía ofrecer algo mejor al
mundo. Pero ignoraba la incomprensión de la que sería objeto.
--Antes de grabar
el disco hice un demo y lo llevé a muchas disqueras de Bogotá.
Sólo hubo dos en las que obtuve respuesta. --En ese entonces
creo recordar que por ejemplo BMG aún firmaba gente... --La primera fue Sony
Music... que me dijo que no estaban interesados en ese tipo de productos.
Sony me respondió porque uno de los ejecutivos era amigo de un
amigo de mi mamá. La otra fue BMG. Un hombre muy decente, a quien
por causa de su actitud le guardo un hondo respeto, me dijo canción
por canción qué pensaba de cada una. Se notaba que se había
tomado el trabajo de oír el disco. Y me dijo lo que le gustaba
y lo que no le gustaba. Luego me dijo que en ese momento no estaban interesados
en ese tipo de músicos. --¿Compartías
su apreciación? --Claro que sí.
Pero lo que más compartía era su actitud profesional. Un
jefe de Artistas y Repertorios de una disquera está en la obligación
moral de oír lo que cada uno de los demos que recibe contiene.
Y él lo hizo. Tal vez él no se acuerde de mí. Pero
yo sí recuerdo su actitud con suma gratitud. Se llamaba, según
recuerdo, Carlos Iván Zapata. Él fue el único que
tuvo una actitud noble y decente para conmigo, los otros fueron displicentes.
Empezando por la secretaria. Todos huían de mí. Yo era tímido.
Aún lo sigo siendo. Y no sabía hacer un reclamo. No sabía
exigir mis derechos. --Grave situación
ser un tímido megalómano... --No sabía
manejar ese tipo de situaciones. Ahora, cada vez que llamo a una empresa
a cobrar un cheque por algún menester freelance que he llevado
cabo, y me dicen que el maldito pago no ha salido, me embarga un sentimiento
parecido al que experimentaba al no recibir respuesta alguna de las disqueras.
Y oír una constante negativa tácita. --Bueno, pero finalmente
grabaste el disco. ¿Qué obstáculos tuviste que atravesar
para llegar a dicha empresa? --Básicamente
tuve que convencer a mi mamá de que me prestara una plata que nunca
pagué. Además leí unos artículos motivacionales
en un sitio web cuya dirección aún se encuentra activa:http://www.guitar9.com/danmcsp2.html --¿Y acudiste
a algún estudio profesional? --El demo lo grabé
en Audio 8. Estudio de grabación ubicado en Chapinero. Luego hice
un intento de grabar en el estudio de un hombre llamado Germán
Antón, bajo la producción y supervisión de José
Gandour. Fue una de las peores experiencias de mi vida. Finalmente, presa
de la frustración, visité los famosos estudios Ingeson en
donde me ofrecieron un paquete completo con servicio de grabación
y prensado. --¿Cuánto
fue el chistecito, si se puede comentar...? --Preferiría
no hacerlo. Pero era suficiente como para comprar un carro usado de buena
calidad en 1997. --OK, reserva del
sumario, pero puedo suponer que hubo unas vacaciones y navidades particularmente
pobres y aburridas ese año... --Así fue.
Si oyes el disco no entenderás el por qué de un gasto tan
descomunal e infructuoso. Pero eran tiempos de prosperidad económica.
Yo era un maldito inmaduro que se sobreestimaba. En este momento sería
más cauto y creo que produciría algo mejor con la mitad
del presupuesto. --¿Cuántas
canciones grabaste? --13 --¡Mala suerte! --Nunca lo pensé.
Pero ahora que lo pienso tiene mucho de lógico.
--Las fotografías
las hizo Christian Zitsmann. Muy buen tipo también. Muy buenas
fotos, por cierto. El diseño lo hicimos Sergio Rodríguez
Mejía y yo en Corel 4. El orden de las canciones lo definió
Manuel Francisco Carreño (jejeje). Hubo una ilustración
que en principio iba a ser portada pero que luego formó parte del
inserto de la contracarátula, la hizo Luis Villa. --¿Y qué
pasó? Prensaste una cantidad ingente de discos... ¿Qué
se hizo en pro de la distribución? --En pro de la distribución
se hizo muy poco. Yo fui un imbécil a ese respecto. Dejé
unos discos en consignación en Rockola. Otros en Antífona.
Nada más. Vendí algo así como 73 entre mis conocidos.
Era dramático y humillante ver los discos regados en todas partes.
Yo no tenía la menor idea del negocio. Ahora tampoco la tengo.
Aunque creo tener una visión más global. Lo que debí
haber hecho era darles copias del disco a un par de buenos mayoristas.
Habría destinado algo así como un millón y medio
de pesos para que me ayudaran a vender el disco. --Bueno, y la falta
de presentaciones en vivo afectó sin duda el buen éxito
del proyecto... --La falta de presentaciones
en vivo se debió a que nunca existió la banda como tal.
Nunca hubo armonía entre los seres a quienes utilicé para
grabar el disco y yo. Ellos no tenían intereses distintos a conseguir
dinero. Les pagué por grabar conmigo. --¡¿Ademas
pagaste?! --Sí. --¡Eso sí
es increíble! --Ellos no habrían
estado dispuestos a grabar conmigo de no ser por el dinero. Luego supe
que algunos de ellos habían afirmado estar "avergonzados"
de haber grabado ese disco. ¿Puedes imaginarlo? --Tampoco participaron
en la composición ni en los arreglos entonces... --En los arreglos
participaron un tanto. En la composición no. 100% mía. Era
un disco muy excéntrico para ser entendido por los simples. Y muy
simple para ser entendido por los excéntricos. En las emisoras
no pusieron nada. ¿Qué opinas de mi confesión, ocho
años después? --Hubieras podido
aparecer en la serie televisiva Anónimos. --Sin duda. Habría
sido un honor. En este momento no me importa. Aunque creo que hacer ese
disco resultó determinante para mi manera de emprender proyectos
en mi vida. Nunca fui el mismo desde entonces. --¿Qué
lecciones sacaste? --La primera es que
no debes involucrar a alguien en un proyecto si ese alguien no está
convencido de su potencial. Es cuestión de energías. La
segunda es que la condición de Midas del éxito no existe
en el mundo real. La tercera es que el éxito de todo proyecto musical
o escrito depende en un 70% de factores del todo extraartísticos:
distribución, publicidad, relaciones públicas, etc. Además
aprendí que es muy peligroso engolosinarte con tus propias ideas
de lo que es bueno. Tu propia fantasía te embriaga. --Bueno, no fue
tan malo, probablemente aprendiste ese año más de lo que
hubieras aprendido en la universidad y a un costo no muy diferente... --Jejeje. Es cierto. |