| Uno
de los creadores de la bossa nova Vinicius de Moraes, poeta y artífice de la belleza de un “país tropical” El Siglo, Argentina, 5 de octubre de 2005
Nació en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió viajar, estudiar y obtener trabajos diplomáticos. Tuvo dos etapas en su poesía; la primera, con un marcado existencialismo y espiritualismo y la segunda, con un vuelco hacia el entorno y los conflictos humanos. Fue un artista que abarcó desde la música, la literatua, el cine, hasta el teatro. Una melodía que lo eternizó fue “Garota de Ipanema”, compuesta con Antonio Jobim. Quizás la "Garota de Ipanema"
sea la canción brasilera más conocida en el mundo. Se trata
de una poesía sin metáforas rebuscadas, que describe la
belleza de una mujer bañada por el sol, que camina rumbo al mar.
La sensación de un amor a primera vista, descrita con las palabras
espontáneas, propias de esa "primera Olha, que cosa mais linda, Mais cheia de graca, É ela menina, que vem e que passa, num doce balanco, a camino do mar. Sus compositores fueron Vinicius de Moraes y Antonio Jobim, el instante de la creación: un día soleado en la exclusiva playa de Ipanema, cuando los amigos avistaron a una hermosa mujer que se encaminaba al mar. Marcus Vinicius Da Cruz Moraes nació
en 1913, provenía de una familia que gustaba de las artes en general.
Formaban parte de su vida un padre recitador de versos y una madre que
tañía el violín, una posición económica
acomodada que le permitió, luego de recibirse de abogado, cursar
estudios superiores sobre Las vanguardias del veinte Vinicius nació con el siglo XX, imbuido del clima de las vanguardias artísticas que en el Nuevo y en el Viejo Mundo se retroalimentaron y tuvieron puntos en común. Es así que Borges, Vicente Huidobro y Pablo Neruda inauguraron y trajeron formas estéticas nuevas, como el ultraísmo en el caso de nuestro escritor, o el creacionismo en Huidobro. Pero también hubo latinoamericanos que adoptaron formas europeas, como Cortázar y Carpentier y su escritura surrealista. Las nuevas corrientes estéticas del siglo se caracterizaron por una ruptura con el modelo anterior, y muchas de ellas llevaron lo simple y lo cotidiano al campo de las artes. Un ejemplo, bastante radical, por cierto, es el mingitorio presentado por Marcel Duchamp en una exposición en París. La premisa de considerar como objeto de belleza aquellas cosas con las que se topaban a diario y las que la tecnología iba incorporando al modo de vida occidental. Dos momentos literarios Vinicius de Moraes fue testigo y protagonista de estos años, cuando los manifiestos eran una ingenua pero comprometida asunción de un modo para vivir y crear. Sus comienzos literarios estuvieron marcados por una poesía cristiana, de un marcado espiritualismo y misticismo. Escribía sus primeros libros de poemas mientras ejercía el periodismo cinematográfico y la actividad diplomática en París y Los Angeles. En 1950 entra en contacto con la poesía anglosajona, el jazz y entabla una amistad con Orson Welles, experiencias que lo condujeron a un replanteo de la escritura y su objeto, como también abrirían el camino de la bossa nova. "O caminho para a distancia" fue escrito en sus tiempos de estudiante en Río, le siguieron otros de la misma temática: "Forma y exegese", "Nuevos poemas y cinco elegías". De su paso por el periodismo quedaron unas memorias, artículos publicados en distintos periódicos, a los que sumó un poema dedicado a la tercera de sus nueve esposas. El libro se publicó bajo el título "Para una niña con una flor". Pero este costado espiritual en su escritura devino en una paulatina aproximación al mundo material, hacia la "liberación de los prejuicios" de su clase social que fueron arraigándose en el periodo anterior de poeta, quien, debido a su situación distendida, no había advertido ciertos conflictos humanos, políticos y sociales. El idealismo de la poesía anterior se transformó en un acercamiento al encanto de su país y de su gente. En los años 50 comenzaba a perfilarse un Vinicius más realista y comprometido. Serán los años de acercamiento a la música popular brasilera y la instauración de la bossa nova, un género musical que se perfilaba en el arte de Orlando Silva, el jazz y el samba. Se afilió al Partido Comunista, entabló amistad con Pablo Neruda y Jorge Amado, a los cincuenta años vivió en Bahía, en una comunidad hippie. Cautivaba a las personas con su pasión vital por apreciar los detalles positivos en la vida y sus situaciones, por más insignificantes que parezcan. |