| El
trompetista incomparable
El inextinguible interés que despierta la música
de Miles Davis (1926-1991) permite al amante de la música
encontrarse, cada tanto, con alguna sorpresa, como las dos placas que
acaba de lanzar el sello Sony-BMG, "My Funny Valentine-Miles
Davis in Concert" y "Miles Davis at Tribute to Jack
Johnson".
Ambos trabajos vienen de los tiempos en que el trompetista
grababa para el sello Columbia, un imperio discográfico que nació
programando en los primeros años de la década del 20 a Bessie
Smith y a King Oliver, y que se hizo fuerte
con Count Basie, Duke Ellington y Benny
Goodman.
"My Funny Valentine" es un trabajo de
fines de su época clásica, grabado en vivo, el 12 de febrero
de 1964, en el Lincoln Center, de Nueva York. Davis,
aquí con George Coleman en saxo tenor, Herbie
Hancock en piano, Ron Carter en contrabajo y
Tony Williams en la batería (poco después
de este concierto, Williams provocó el despido
de Coleman del quinteto y así ingresó uno
de los grandes saxofonistas y compositores de la actualidad, Wayne
Shorter).
Se sabe que en vivo Davis siempre mostró
fisuras en su interpretación y este disco no es la excepción.
Sin embargo, su expresividad como emblema de la soledad y su dramatismo
dan cuenta del nivel artístico de este gran trompetista. También
se sabe, aunque hay algún disenso en este punto, que la mejor versión
de "My Funny Valentine" le pertenece a Miles
Davis y aquí creemos que queda largamente demostrado.
En "Stella By Starlight" hay un criterio rítmico
moderno desarrollado desde el contrabajo de Carter.
Si bien la música está excelentemente tocada,
sobresale la versión de "All Blues", más
rápida y con un aparente énfasis sobre la edificación
de una atmósfera antes que sobre la naturaleza de los mensajes.
Mientras que Davis lo interpreta con salvaje fogosidad,
Hancock desarrolla un solo lineal de introspectiva elegancia.
En este disco, el pianista desarrolla un criterio de acompañamiento
que muestra la juvenil madurez que tenía a mediados de los 60.
Tiempos
de jazz rock
El tributo al boxeador Jack Johnson (31-3-1878/10-6-1946)
es una de las más interesantes expresiones del jazz rock y tuvo
como período de alumbramiento 16 semanas, entre el 18 de febrero
y el 4 de junio de 1970. Davis se juntó aquí
con la crema de la juventud jazzística: John McLaughlin
en guitarra, Herbie Hancock en el órgano, Billy
Cobham en batería, Steve Grossman en
el saxo soprano y Mike Henderson en el bajo eléctrico.
Su trompeta, con un suave reverb; la guitarra distorsionada desde un equipo
Fender twin-reverb llena de electricidad la atmósfera, Cobham
se muestra como un baterista de platillos, el bajo machacante, y el órgano
construyendo un colchón sonoro reflejan la vanguardia eléctrica.
Dos temas, "Right Off" y "Yesternow",
de Davis, dejan en evidencia el costado más audaz
del trompetista. Los temas, de unos 25 minutos cada uno, están
divididos en mitades.
La idea que planea sobre la música de este disco
es tomar del rock el espíritu de la reiteración y, del jazz,
la libertad tanto para las improvisaciones como para abundar en la faz
melódica, lo que hace a la placa una interesantísima pieza,
por la concepción, que para aquellos tiempos era novedosa y por
el desempeño de los instrumentistas que muestra creatividad y fuerte
compromiso con la propuesta.
Además de escuchar a Davis en esos
períodos de fuerte inspiración, la participación
de McLaughlin, poco antes de lanzarse a su trabajo más
importante, la Mahavishnu Orchestra, es merecedora de
toda la atención.
Dos discos que merecen atención; uno, por señalar
el final de la carrera clásica de Davis; el otro,
por llevar el jazz hacia el plano del rock con los mejores resultados.
César Pradines
26
de marzo de 2005 |