Japón para frikis

Estimados amiguetes, frikis míos, modernistas todos (o casi):

¿Por qué después de una liviana estancia por Japón piensas en no volver (a España, me refiero)? ¿Por qué a los pocos días de tu residencia nipona empiezas a pensar en lo bien que quedaría tu madre de gheisa? ¿o en lo mucho que te pareces a la bomba atómica de Hiroshima y en que deberían darte un visado perpétuo? ¿Por qué en el aeropuerto de Narita cuando anuncian tu vuelo de vuelta a casa te agarras a la última persona que verás con kimono y te tienen que embarcar a la fuerza?

He aquí algunas razones por la que cualquier friki de pro debería ir a Japón y decidiría no volver:

1.- Por sus jodidas tiendas de discos. Por poner uno de los múltiples ejemplos "Disk Union": en pleno centro comercial de Tokyo. Siete plantas altas (una dedicada en exclusiva a música latina, otra a vinilo de segunda mano de los 60 y 70, otra dedicada a new wave y neo-mods como ellos denominan al rollo mod de después de los 60), una planta baja dedicada en exclusiva a analógico y digital de soul y blues y un anexo de tres plantas dedicado a jazz). Curiosidades vinílicas: los japos repasan los cajones de atrás hacia delante, y ello, porque los cajones están totalmente abarrotados y sólo puedes visionar las portadas sacando hacia arriba las carpetas. Las plantas no son muy grandes pero no encuentras un solo disco que no valga la pena. Originales en perfectísimo estado y a un precio muy similar al de por estos lares. Ediciones originales japonesas a muy buenos precios. Reediciones de joyitas que se pergeñaron en exclusiva para el mercado nipón. En fin, eso que entras y con sólo ver la selección de artistas y sellos empiezas a temblar y te tienen que sacar de la tienda con una bajada de tensión.

2.- Por sus endiabladas librerías. Cualquier temática que tu retorcida mente pueda atisbar será saciada con creces en cualquier librería del país del sol naciente. Y es que estos cabrones de ojos rasgados hacen de cualquier absurdo un sesudo estudio pormenorizado hasta el paroxismo. Que deciros pues de los monográficos con los que me topé sobre Mods (en toda mi puñetera existencia he visto algo como aquello), la Motown, el Soul de los 60, las féminas del soul, la 2-tone, Weller, Kinks, Small Faces, Who, Marvin Gaye, Sam Cooke...

3.- Por el manga y el anime. Centros comerciales con varias plantas aglutinando tiendas dedicadas al cómic japonés y los muñecos de series y películas. Sin olvidar los museos dedicados a tales artes donde puedes fotografiarte agarrado al puño volante de Mazinger o abrazar la feista jeta de Godzilla. Agonía friki el acudir al Comiket... una feria donde se reúnen en cuatro naves industriales los dibujantes amateurs de manga. Plantan su mesa y venden los cómics dibujados por ellos. Atrae a cinco mil sujetos que por supuesto van disfrazados de sus héroes y heroínas de cómic o animación. Los japos cuando nacen se caen dentro de la marmita... y es que les sobran varios hervores.

4.- Por sus tiendas y mercadillos. Te estás paseando por el barrio tokiota de Ueno (sí, se pronuncia igual que las heces de gaviota) y de repente encuentras esa jodida parka fishtail con pelo en la capucha que llevas años buscando y que por supuesto nunca encontraste en EU. A estrenar y por poco más de 60 €. O te vuelves loco al descubrir en una extraña tienda, de esas que parecen que vendan gremlins en la trastienda, toda una colección de camisetas marca Motown y camisetas dedicadas a luchadores mejicanos (si es que hasta había una de cabezas de Santo que configuraban el logo de Adidas... para reventar por no defecar).

5.- Por el lumpen desmedido. Ese barrio de Dotombori en Osaka repleto de prostíbulos. Con enormes carteles en luminiscencia desmesurada con las jetas de putos y putas, su nombre, dirección de correo y nº de móvil. Con esos restaurantes como el "Comer Hasta Reventar", el "Cangrejo Feliz" o los purulentos bares donde ingerir con futurible riesgo para tu salud unos filetes de pez globo.

6. Por sus gentes. Porque son asépticos, porque son educados hasta el paroxismo, porque no se tocan, porque no saben hablar inglés, por su pulcritud desmedida, por su elegancia.

Bueno hasta aquí llega la crónica... si queréis saber algo de la montaña perfecta (Fujiyama), de los inmensos castillos de los shogunes, de las pagodas de cinco plantas, de los monos de Nikko, de la pagoda del oro, de los volcanes en actividad y demás cuestiones culturales os compraís una guía.

A vuestros pies,

Turco San