| Por
Íñigo Díaz
Entre los cinco muchachitos
engominados y uniformados que amenizaban con música de fondo cualquier
fiesta adolescente y los cinco veinteañeros chascones con el sueño
latinoamericanista de la vida en comunidad, existe una vorágine
sonora sin nombre. Una empresa en la que cualquier financista de derecha
jamás hubiera invertido su dinero, porque de seguro el "riesgo
país" aumentaría con cada salida de Los Jaivas al escenario.
Es el eslabón perdido en la cronología de la banda de rock
más importante de nuestra historia y que hoy ha sido recuperado
bajo el nombre de La vorágine.
En una conversación
fechada en 1999, Gato Alquinta explicitaba su amor primigenio por los
guitarristas del folclor argentino, hablaba de los escalofríos
que le provocaban los solos de John Coltrane y demostraba una nostalgia
indescriptible por la época libertaria de Los Jaivas, mencionándola
cada cinco minutos. Esa época es la que se comprende entre 1969
y 1970, después de que The High-Bass cantaran "El bodeguero"
y antes de que Los Jaivas escribieran "Todos juntos".
El registro y edición
de estas grabaciones perdidas en el tiempo nos confirman abiertamente
que Los Jaivas fueron la primera banda del rock experimental en Chile.
Hemos preguntado a músicos y melómanos de cerca de 60 años
y nadie ha logrado detectar otro conjunto de guitarras eléctricas
que trabajara sobre el lenguaje de la improvisación libre. Es música
sin demasiado marco teórico musical, porque aquí no hay
un acto premeditado de crear música concreta ni electroacústica.
Sólo tocar. Y lo que salga. Para los que se deslumbraron con el
parte del set incluido en el disco El volantín, sepan
que aquellas improvisaciones no fueron más que el bajativo de un
banquete desbordante llamado La vorágine.
Disco 1: Pan
negro
La historia cuenta que la orquesta
de baile se acabó con el viaje de Gato Alquinta por Sudamérica.
A su regreso desaparecieron definitivamente los trajecitos y aparecieron
las barbas. Junto con ellas, un ánimo exploratorio que no se iba
a detener sino hasta que los productores discográficos solicitaran
al conjunto escribir y cantar canciones.
Improvisaciones como
"Mañana cuado llegues" o "Te amo mujer"
acercan a Los Jaivas a lo que durante la misma época hicieron los
Aguaturbia en los escenarios underground capitalino. Porque la plataforma
de algunas de estas series musicales se encuentra en el blues descarnado.
Y en eso tiene mucho que ver el intercambio de los viñamarinos
con un armonicista norteamericano patiperro llamado David Fass -"el
gringo"-, quien por algunas semanas llegó a ser el sexto
jaiva (se revela entonces que la banda casi adoptó el nombre de
Pan Negro, título de este primer volumen). Las guitarras descompuestas,
pianos eléctricos psicodélicos, la estupenda performance
de Gabriel Parra a la batería y la montaña rusa de estados
de ánimo en las improvisaciones son la matriz musical para esta
nueva banda de rock chileno.
Disco 2: La
reforma
Tres momentos históricos
se describen en este volumen. Uno: la primera actuación de Los
Jaivas en Santiago, el 30 de diciembre de 1969. No fue grabada pero sí
habla abiertamente de lo subversivo que llegaba a ser la música
en una época donde la Nueva Ola ya había modelado a la juventud.
La prensa alarmaba a la ciudadanía con un titular como éste:
"Batalla campal entre hippies y carabineros". Porque
Los Jaivas fueron imposibilitados de completar sus improvisaciones en
el famoso concierto del Parque Bustamante sobre el final del año
1969. Y, obvio, al público no le pareció.
Dos: la grabación del
concierto ofrecido el 11 de mayo de 1970 en la Sala La Reforma, hoy conocida
como Sala Isidora Zegers (actual bastión de la música contemporánea,
experimental y free jazz). Durante esa muestra, Los Jaivas se bautizaron
definitivamente como Los Jaivas, rociando un afiche con cerveza y zapateando
sobre él.
Tres: tras concluir
a patadas la salvaje improvisación que Eduardo Parra ejecuta en
un tormento, el jaiva regresa al órgano para desarrollar otras
locuras y se encuentra con dos manos sobre el teclado. Había un
tipo debajo del instrumento, acostado en el piso, tocando libremente.
Era Jano Parra --un joven hallazgo-- que luego se mantendría unido
a Los Jaivas durante décadas como uno de sus hombres de confianza.
La improvisación fue titulada más tarde "El día
que conocimos a Jano", como el episodio más representativo
de la época en que la banda abría el escenario a todos los
músicos anónimos que quisieran participar con su sensibilidad.
Comenzaban así los famosos "happenings jaivianos".
Disco 3: El
tótem
La utilización
de recursos que la mainstream musical consideraba descabellados es la
gran propuesta de Los Jaivas. Uno se pregunta de pronto si durante esos
años, estos tipos escuchaban discos como Ummagumma por
Pink Floyd. Porque las series flotantes del colchón que teje el
órgano, entramado con una guitarra libre, por momentos traslada
al auditor a Pompeya. Al piano preparado y el bajo eléctrico
tocado al arco, Los Jaivas incluyen en su presentación del Cine
Arte de Viña del Mar cintas pregrabadas y un aparato de radio que
modifica la frecuencia aleatoriamente, sintonizando estaciones diversas.
Posiblemente sean Los Jaivas también los primeros en utilizar un
tocadiscos y producir scratchs, a inicios de los años 60.
Disco 4: Mucha
inmensidad
Un aspecto muy especial
describe también la historia del período 1969-70 para Los
Jaivas. En el contexto ultrapolitizado, una banda como ésta podía
llegar a ser acusada de "traición". Los Jaivas no eran
ni por cerca parte de la Nueva Canción Chilena. Y dado el impulso
creativo que los albergaba, resultaba muy poco probable ver al quinteto
tocando para Salvador Allende. Los Jaivas siempre estuvieron en la izquierda,
porque, como nos diría Gato Alquinta, "las vanguardias
no pueden ser de derecha". Lo de la banda era definitivamente
el acto poético de la creación en tiempo real. Los panfletos
estaban de más.
La improvisación
"Mucha inmensidad" habla de esta alianza con mundos
que se ubicaban más allá del diario enfrentamiento entre
upelientos y momios. Un "poeta anónimo" y sus versos
de desgarro son la columna vertebral de esta serie musical registrada
en el Parque del Instituto Cultural de Las Condes, en mayo de 1970, y
que comenzó con dos improvisaciones libres de 25 minutos ("Al
aire libre") y de 39 minutos ("Música a pata
pelá"). Cada cierto tiempo, la voz del poeta larga sus
líneas, que hablan del abandono y el amor perdido: "esta
hueá no puede ser", "eres tú en todo
momento" o el grito definitivo de "¡mucha inmensidad!"
finalmente titularon el cuarto volumen de la colección.
Disco 5: ¿Qué
hacer?
Mucho más maduros en
el lenguaje improvisacional, y como lo se expresan los miembros del quinteto,
para 1970 Los Jaivas ya han ingresado en una tercera etapa creativa desde
estos parámetros musicales donde nada está previamente establecido:
el fondo "americanista" de la música.
Con Country Joe metido
en el estudio de grabación escuchando un discurso de Fidel Castro
y un tremendo griterío con frases como ¡orejea...!, ¡viva
la gente que baila!, ¡no importa ná! o ¡más
pasao que una liebre!, Los Jaivas manifiestan una tendencia hacia las
jams rítmicas por sobre las musicales. Una de las improvisaciones
terminó llamándose "Ankatu": ¿Cómo
pretendían Los Jaivas que el lactante que lleva ese nombre pudiera
dormir debajo del piano entre la hecatombe de sonido y ruido que colmaba
la sala? Demasiado hippies. El volumen publica una hermosa fotografía
de Gato Alquinta de unos 25 años con su hijo Ankatu --el actual
guitarra solista de Los Jaivas-- en los brazos. Fue la última experiencia
de la banda frente a la música 100% experimental. El cierre de
la época soñada para Alquinta y el final de la prehistoria,
hoy revelada abiertamente.
Disco 1: Pan
negro
1. Mañana cuando
llegues, 2. ¿Qué esperas? Tanto tiempo sin verte, 3. Te
amo mujer, 4. Canción del "Gancho", 5. Tocamos música
de vanguardia ¡y qué!
Disco 2: La
reforma
1. La vorágine, 2. Primitivo,
3. Se arranca con los tarros, 4. El día que conocimos a Jano, 5.
Encontrando de todo
Disco 3: El
tótem
1. El tótem, 2. a) La
verdad b)Ahora soy una isla, 3. Gente, 4. Un domingo en la mañana.
Disco 4: Mucha
inmensidad
1. Al aire libre, 2. Música
a pata pelá, 4. Mucha inmensidad.
Disco 5: ¿Qué
hacer?
1. Viva la gente, 2. Me voy
pal norte 3. Arboles y agua, 4. Neruda, 5. Malambo feo, 6. Ankatu, 7.
Cuequita, 8. Bajo continuo, 9. Tema del rapto.
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